Ya
han pasado semanas desde el incidente en Jaya, durante todo este
tiempo vivimos dos aventuras increíbles. Visitamos la isla del
cielo, donde nos embarcamos en la tierra de los sueños y nos
enfrentamos a un dios con el que tuvimos múltiples enfrentamientos y
para concluir cuando bajemos caímos sobre una flota de los marine,
en resumen en este barco, junto a todas estas personas la
tranquilidad es algo que no lo puedes encontrar, aún así es muy
divertido poder viajar con ellos.
Con
respecto a Haruko, su adaptación al barco no fue inmediata pero poco
a poco a intentado esforzarse por llegar a poder confiar en nosotros,
no obstante parece que está dando un empeño positivo. Cuento esto a
raíz de mis pensamientos absurdos al mismo tiempo que diviso el
oleaje marino junto a las olas azotándose unas con otras, lo que
ocasionaba que me relajara y que mi mente fuera a llenarse de buenos
recuerdos sin tener en cuenta eso.
El
cielo estaba despejado,pocas esponjosas y blancas nubes flotaban
aunque si que había alguna que otra dispersa y los cálidos rayos
del sol iluminaban toda la cubierta del barco. Me encontraba en la
parte trasera del going merry ,un lugar muy tranquilo ya que la
mayoría de los acontecimientos ocurrían en la cubierta principal.
Daba gusto estar allí era el perfecto lugar para poder reflexionar.
–
¡Eh,Akari!
Una voz retumbó en mis oídos y a la
vez rompió el aura de paz que había formado. Me giré, tenía la
mirada nostálgica. La voz provenía de una chica, era Haruko que
estaba sonriente así que le contesté mirándola.
– Pero si eres tú.¿Cómo que no
estás en la cubierta con los demás?-Le pregunté entre un
bostezo,la última noche no había dormido demasiado bien
– Nada, simplemente quería ver que
estabas haciendo, además quería hablar contigo.
¿Hablar conmigo,qué es lo que quería?
En cuanto oí aquella mi corazón comenzó a palpitar rápidamente y
mis manos comenzaron a temblar. Estaba nerviosa, siempre tuve muchos
prejuicios y me temía que fuera a preguntarme algo sobre mi pasado,
el cual no quería conversar con nadie sobre el.
– ¿¡E-eh!? ¿Hablar conmigo,sobre
que? -Dije tartamudeando
– Boba eres,¿Por qué te pones tan
nerviosa?-Decía colocando las manos sobre la barandilla–Solo
quería preguntarte una cosa.¿Cómo acabaste con estos piratas?
Falsa alarma,un suspiro de alivio salió
dentro de mi interior mientras una pequeña gota de sudor recorría
mi frente. Haruko me miró extrañada, como si se fuera dado cuenta
de algo. Era una por una momento propio proveniente de niña y por
miedo nunca se la conté a nadie así que la guardaba tras las
apariencias. Entonces la miré.
– ¿Quieres saberlo? Es una historia
bastante curiosa – Le dije orientando mi mirada hacia el mar.
Centrémonos hace un mes #
Todo comenzó en la isla que se
encuentra a la entrada de Grand Line y el lugar de inicio para muchas
bandas piratas cuyo objetivo es encontrar el one piece. La isla
también es conocida como “la ciudad del comienzo y del fin” ya
que es el lugar donde nació y murió el mismísimo rey de los
piratas,Gold Roger. También cabe destacar que la isla está
prácticamente formada por edificios.
Pues allí encontramos a una chica
huyendo.ella era y es de cabello castaño y ondulado que le llegaba
poco más de los hombros,sin faltas algunos pelos sueltos cubriéndole
la frente pero más largos en la zona izquierda. Era de tez blanca
aunque no llegaba a ser pálida,con labios y nariz de no muy grande
tamaño, sin faltar sus grandes ojos de tono marrón y un diminuto
lunar en el ojo izquierdo. No vestía con ropas de grande prestigio
ya que no poseía en sus pertenencias suficiente dinero,simplemente
se abastecía con una camiseta de mangas cortas roja y una falda
corta de color marrón adjuntada con unos botines del mismo color.
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–A ver,¿Estás tratándome de
decir que esa chica eres tu,hasta que punto quieres llegar? –
Comentó Haruko interrumpiendo la narración.
– ¡Quieres callar! Así no voy a
poder contarte todo – Dije haciéndole gesto de silencio mientras
le guiñaba,no mostré rasgo de enfado.
–Vale,vale. – Bufó Haruko ya que
la callé.
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Unas voces se escuchaban detrás de sus
pasos parecía que la perseguían.
– ¡Ahí está la chica!
– ¡No permitamos que se vuelva a
salir con la suya! – Le comunicaba el primer hombre al segundo.
A cada paso que daba la chica una
lágrima caía de su cara recorriéndole parte de la mejilla y
terminando su trayectoria en el suelo dejando la húmeda marca de la
gota. Estaba huyendo de dos tipos Tras largos metros de distancia
giró en uno de los callejones, sin embargo no conseguía
despistarlos ni por asomo. Tras cruzarle tropezó y calló al
suelo,estaba acabada, no tenía otra opción que ser capturaba no
dejaba de mirarles con terror.
Estaba angustiada y al mismo tiempo
llorando,estaba harta de todo aquello. Así que sin parar de llorar
se llevó las manos a la cabeza dando un fuerte grito que rebotó
entre las paredes originando un fuerte eco. De repente, en el suelo
empezaron a brotar una seria de raíces que rodearon los pies y las
manos de los hombres aquellos dejándolos completamente inmóviles.
– ¡Mira que eres estúpido! – Le
gritaba uno de ellos al otro.
– ¿Qué quieres que haga? Nunca me
comentaron que la chica fuese usuaria.
Tras levantar la cabeza,pudo observar
que los dos hombres estaban discutiendo. Así que aprovechó la
ocasión para poder huir con las pocas fuerzas que le quedaban hasta
un lugar seguro más allá de aquel viejo callejón. Siguió su
trayectoria corriendo,hasta un punto en el que no podía más y se
dio un descanso en una gran plaza sentada en un escalón pensando en
lo que le había ocurrido.
Cuando fue a levantarse escuchó un
grito, parecido al de un chico joven que venía del cielo y
finalmente fue estampado con el suelo, lo que producio un fuerte
estruendo. Una gran columna de humo formó su caída frente al suelo
y la llamada de atención de todos los que se encontraban en la plaza
e incluso la de la chica que corría. En el mismo momento del golpe
algo salió volando al lado de la chica,un sombrero de paja con una
cinta roja anudada. Poco después el chico se levantó rápidamente.
– Ña~
¿Cómo me habrá mandado el viejo del humo tan lejos? ¡Ah~!¿¡Dónde
está mi sombrero!? – Dijo llevándose las manos a la cabeza.
El estado de ánimo del chico se volvió
a exaltado de pronto, como si le importara aquel objeto y fuera
verdaderamente importante para el. Ella suspiro sonriente,cogió el
sombrero y se dirigió para acercárselo.
– ¿Esto es tuyo? En todo caso ten,
se te calló antes. – Dijo sonriéndose tímidamente con el
sombrero entre sus manos.
– ¡Wow~!
¿Dónde estaba? ¡Gracias por encontrármelo!
El chico se ánimo, su excitación era
tan alta que le arrebató rápidamente de las manos el sombrero a la
chica. Ella también se alegró, siempre le gustó poder ayudar a los
demás en todo lo que pudiese y que pudiese haber alegrado a alguien
también hacia que ella se alentara.
– No tienes porque da.....¡Ah!
No terminó la frase cuando
inmediatamente fue agarrada por detrás de las dos manos eran otras
vez los hombres de antes, no podía moverlas así que probó a
sostenerlos de las piernas como hizo anteriormente, lo que ocasiono
la excitación del chaval ya que nunca había visto una habilidad
como aquella. No obstante la fuerza de la chica fue reduciéndose
hasta el punto de caer al suelo haciendo también que sus enredaderas
desaparecieran.
– Ka-kairouseki... – Dijo en voz
baja en el momento que caía al suelo.
– ¿Te crees que esta vez íbamos a
venir preparados? - Dialogó uno de los dos hombres
– Esta vez si que vamos a llegar a
capturarte. - Le contestó el otro hombre mientras zarandeaba la
llave y finalmente la lanzaba a unos cuantos metros más lejos
Había sido apresada por unas esposas
de kairouseki, una especie de mineral que tenía la capacidad de
disminuir la fuerza de todos aquellos que son usuarios de fruta del
diablo,nuevamente la chica miró al suelo aún estando en el y
esparció unas lágrimas, pensó que esa era la definitiva y que no
iba a conseguir escapar.
– ¡Detente! – La voz del joven
resonó en la zona dándole un puñetazo a cada uno con cada una de
sus manos cuando las estiraba,algo raro en una persona normal. Aún
así aquel grito proporcionó un espectáculo en la zona. –
¡Llorona!¡Quédate ahí,voy a ser yo quien le de una paliza a
estos dos! – Dijo lanzando el sombrero de paja sobre la cabeza de
la joven, por lo que se podía ver se estaba preparando para empezar
una batalla.
Ella asintió la cabeza, sus ojos
seguían llorosos a causa de las lagrimas aunque se los hubiese
secado ya varias veces. Estos brillaban al recibir la luz directa del
sol, ella seguía con el sombrero en la cabeza, sin embargo le
resultaba molesto ya que podía hacer nada por las esposas.
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La mini batalla concluyó saliendo
victorioso el chico de cabellos negro azabache que se acercó a la
chica para poder quitarle las esposas. La joven estaba aturdida,
acabó levantándose con trabajo debido a la fatiga sacudiéndose sus
respectivas ropas,estaba un poco herida pero esto no evito para que
pudiera conversar con el chico.
– ¿Qu-quién eres?
– ¿Yo? Soy Monkey.D.Luffy.El
hombre que se convertirá en el próximo rey de los piratas y
oye.¡Llo-llorona! ¿¡Co-cómo puedes hacer hacer eso!? – Tras
nombrarle por el apodo que el mismo le había puesto, el chaval e
emocionó tal vez le llamaba la atención el poder que adquirió
debido a su fruta.
– ¿Esto? – Dijo haciendo brotar
unas raíces de su palma – Es de la fruta enredadera, sí soy
usuaria de ella puedo hacer brotar raíces y las puedo moldear a mi
antojo, además mi cuerpo también está formado por ellas lo que me
convierte en la chica árbol. Pe-pero aún así soy muy débil
todavía. No soy capaz de poder protegerme a mi misma. – Continuó
diciendo agarrándose el codo una vez más deprimida hasta el punto
de volver a llorar.
– Vamos llorona, que así no vamos a
llegar a ningún lado.- Dijo con las manos echadas detrás de la
cabeza con la cara desinteresada.
– ¡Qué no me llames más llorona,
tengo un nombre! – Anunció levantando la cabeza hacia arriba y a
la vez gritando – Por cierto mi nombre es Akari, Akari Kiyoshi y
esto es tuyo. – Bajó la cabeza para poder quitarse el sombrero. –
Gracias por todo, pero me tengo que marchar ya.
La chica le sabía mal irse,pero por
otra parte le alegraba que alguien la hubiese ayudado lo que
ocasionaría un buen recuerdo para ella. Luffy, parecía ser que no
quería consentirlo por eso mismo hizo lo posible para que no se
fuera, como cuando los niños insisten en que no los dejen solos.
– ¡Akari! – Un grito hizo que
ella se parase y tragara fuertemente saliva – ¿A dónde piensas
ir?
– ¿Te importa acaso? Iré a donde
me lleve el viento. – Dijo bruscamente apretando sus puños por
abajo mientras se mordía el labio inferior.
El chico era insistente, la joven no
tenía carácter fuerte, precisamente por ese motivo quería
influirle a que se fuera con el. Así que puso interés en la brújula
magnética que tenía en su mano izquierda.
– ¿Vas a ir a Grandline? Yo creo
que con esa brújula y tu sola vas a acabar muy mal allí.¿Quieres
unirte a mi tripulación? Hay sitio para uno más y seguro que te
llevarías bien con Zorro y Nami y seguro que te reirás mucho con
Usopp y con Sanji, ¿De verdad que prefieres viajar sola?
Luffy era muy testarudo,lo que
conseguía que la chica sintiese atracción por irse con ellos, sin
embargo seguía negándolo a pesar de que ella misma sabía que sola
no podía llegar a Grandline.
– ¿Y qué pasa con eso? No sé
quienes son, no me interesa. A parte eres muy raro no sé que pasa a
tu cuerpo, no eres normal.
El carácter infantil del chico podía
con el, como notaba que por su propia voluntad no iba a conseguir que
la chica reaccionara para que se largase con ellos. Entonces Luffy
alargó su brazo y la enrolló en el para que no se pudiese mover.
Poseía más fuerza que ella. Al sostenerla estiró el otro brazo a
uno de los edificios y posteriormente lo encogió produciendo que los
dos saliesen disparados hacia el, la chica no dejaba de dar gritos,
nunca se esperó que fuera a realizar tal burrada. Una vez arriba el
chico divisó una tras otra las calles sin moverse de ahí hasta que
observó a cuatro personas que estaban caminando que saludó con la
mano mientras los llamaba a cada uno por su nombre, sin duda deberían
ser los chicos que comentó antes .
Hizo el mismo proceso que antes pero a
la inversa haciendo que bajasen hacia abajo, tras llegar abajo la
chica le dio una bofetada en todas sus narices.
– ¡Pero que te crees que haces,
poco más y nos matamos! - Dijo dándole voces a Luffy agarrándole
la camisa fuertemente al mismo tiempo que lo zarandeaba.
Todos comenzaron a mirarla extrañados,
nunca la habían visto, se quedaron sin palabras mientras hacían
comentarios sobre ella.
– Oye,¿Quién es esta chica? –
Comentó el peliverde
– ¿No lo ves Zoro? Ella es nuestra
nueva nakama. – Contestó su capitán sonriente y confiado.
– ¿Qu-qué soy qué? - Se introdujo
la chica
– Sí, ¿Para que traes mas gente? -
Dijo el nariz larga.
– ¡Oh! Que se quede con nosotros,
es la perfecta morenaza que nos faltaba. - Continuó el hombre de
rubio de las cejas rizadas haciendo un bailecillo extraño sobre
ella.
– Bueno, tampoco nos vendría mal
otra chica. Aunque si nos traicionas a la primera de cambio te
quedas fuera.- Anunció la chica de cabellos anaranjados entra una
aura siniestra, aún así luego se hecho unas risas – No te
preocupes, seguro que nos llevaremos bien.
– No os tenéis que preocupar, he
estado parte de la tarde con ella y os puedo garantizar que es buena
gente. - Concluyó el capitán entre risas
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– Y fue algo así como ocurrió
todo. - Dije mirando hacia Haruko, tras haber estado todo el rato
mirando al mar.
– ¿Y qué paso después? - Contestó
ella.
– ¿Qué pasó? - Me auto-pregunté
– Pues les hablé sobre mi quien soy, cuales son mis objetivos y
con algo de dinero que me dejó Zoro con la ayuda de Nami pude
comprarme ropa, libros y alguna que otra cosa más. – Explique a
Haruko mientras meditaba. Me encogí de hombros un poco nostálgica
y di un suspiro calmada. Mis ojos comenzaron a brillar pero no
llegaron a llorar, desde que empecé a estar con ellos mi
personalidad había surgido un leve cambio, ya no era tan llorona ni
asustadiza y lo más importante todos los días sonreía. Al
pensarlo un rato volví a mirarla. – ¿Sabes? Luego me arrepentí
de haber sido tan brusca con Luffy.
– Oye Akari. – Suspendió Haruko
que la miraba asombrada. – ¿Quienes y por qué te perseguían
esos hombres?
Mis ojos se pusieron blancos,no podía
contestarle a aquella pregunta, era demasiado privada y no podía
consentir que ninguno de ellos sufriera peligro, así que no tuve
otra que optar por mentirle.
– ¿Ellos? ¡Nada! Unos simples
bandidos a los que les robé dinero para poder comer y querían
vengarse de ello. – Dije en entra una risa nerviosa mientras mi
cara adquiría un color rojizo sonrojado.
Haruko cuando estaba riéndome no
dejaba de mirarme sería, como si estuviese tomándole el pelo así
que me rasqué la cabeza y paré. Un golpe de gracia interrumpió la
tensa conversación, ni mas ni menos que la voz del cocinero
anunciando la cena, habría comenzado a atardecer y la conversación
se promulgo tal vez demasiado, aún así me alegró a causa de que me
podía ir a la vez que disimulaba.
– ¿Oyes eso? Es la hora de cenar,
¡Vayamos! - Dije levantando el puño hacia arriba alegremente
dirigiéndome hacia la cocina.







